lunes, 5 de abril de 2010

De cómo quise escapar de las procesiones y paré convertido en el mejor amigo del perro, pero fui mal amigo.

Ya les he comentado el sitio que sufre el centro histórico por estas fechas. Las procesiones, los penitentes, y todos los que no se fueron a la playa, o al interior, se adueñan de las calles, y los que vivimos por acá quedamos atrapados; bien lindo todo.

Tengo rato de no escribir sobre el centro histórico, mejor se lo dejo a la Miss Trudy, ella si que se toma su tiempo y lo hace bien chilero.

El caso es que este año pensé en escapar del centro y buscar un espacio en donde el tachín, tachín de las bandas no se escuchara, así poder leer, reflexionar, y escribir un poco.

El Adán, tan listo él, me salió con el rollo de ir al puerto de San José, utilizando los buses solidarios, esos que el gobierno puso para toda la mara y que solo se los llevaron y no se los trajeron. En su onda él decía que aquello sería una experiencia antropológica y que de ahí se podría sacar mucho para escribir. En realidad lo que quería era ahorrarse el pasaje, de él y de la novia; pero la patoja no cayó, ella le dijo que no era buena idea, porque las playas estarían infestadas de alimañas, sus palabras fueron: Mirá vos, en esta época hay muchos cacaimanes, pipirañas y popodrilos flotando en la playa; se negó a ir en esas condiciones y lo obligó a gastar algo de los ahorros, pues consiguió un chalet con playa privada. Me invitaron a ir con ellos, pero no quise.

Pensé en acompañarlos, pero no me gusta el sol, no porque vaya a quemarme, recuerden que mi piel es oscura y soporta bien el clima al aire libre. Les aseguro que estuve a punto de ir, al final pudo más mi resistencia a cocinarme a fuego lento en la playa.

Luego de ver la procesión de la reseña decidí que tenía que huir, no importaba a dónde, parece que este año las procesiones crecieron y ocuparon más espacio.

En escapar estaba pensando, mientras caminaba eludiendo a la gente, cuando me encontré a una amiga vieja o vieja amiga, quien andaba de visita, viendo una su procesión; ella vive en un sector medio despoblado, por el cerro Alux. Saludó y sin decir agua va, me soltó: Johan, estoy desesperada, no me recibieron al perro en el hotel canino y eso me va a botar las vacaciones, no lo puedo dejar solo, el perro es de pedigrí y si se queda sin compañía se muere el pobrecito.

Le sugerí que le dejara una cubeta llena de comida y un su cuchumbo con agua, pero ella seguía: Es que no funciona así Johan, es un animal con sentimientos, ojalá consiguiera a alguien que quisiera quedarse en la casa.

De pronto tuve una epifanía, una revelación, una idea pues; recordé que la casa de la doñita queda en medio de un precioso bosque, bastante alejada del mundanal ruido; es una casa pequeña, con tremendo jardín, nada de condominios, así es que me ofrecí a cuidar al chucho. Me lo agradeció desde lo más profundo, dijo que había internet inalámbrico, que podía usar todo en la casa, que dejaría llena la refri, que me la iba a pasar calidá. De plano que quiere mucho a su perro dije yo.

Llegué el jueves temprano, ella y su familia se afanaban en acomodar sus cosas en el auto, para salir. Me invitaron a pasar, me enseñaron la habitación (un estudio con una cama plegable), entré, puse mis cosas en un pequeño closet, quise saludar, pero cuando salí ya no había nadie, se fueron; se quedó todo en silencio, hasta que sonaron unos ladridos, entonces me di cuenta que ni siquiera me presentaron al perro.

Al final del patio estaba un perro que parecía un chiste, grandote y viejo, al nada más verme ladró con alegría, se acercó a olfatearme y fue tan regalado que de una vez me lamió la mano, ahí comenzó el problema.

Se empeñó en que jugara con él, tuve que tirarle una pelota, varias veces, siempre regresaba y pedía más. Intenté meterme en la casa, pero fué peor, se vino corriendo detrás de mí, saltando y haciendo piruetas, sin importarle tirar cosas a su paso; apenas pude salvar un jarrón de la embestida del canino.

Me las ingenié para echarlo de la casa, no sin dificultades, en una de esas el chucho se quedó adentro y yo afuera; al final lo pude sacar. Le di su comidita y su agua, pero no le bastó, el perro quería jugar y no paró de aullar.

Tres días aguanté, solo faltaba uno para que mi amiga regresara, hice lo posible por quedarme, no se pudo, el chucho era insoportable. Terminé llamándola, le dije que su mascota quedaría bien aprovisionada, que me disculpara, que no me guardara rencor, pero el perro me estaba volviendo loco.

Maestros y maestras, esperaba compartir algo de lo que escribiría durante el descanso, no escribí nada; a duras penas pude leer algo.

Al menos me libré del tachín, tachín, y de las cantinas como palos de jacaranda.

Salú pue.

8 comentarios:

Engler dijo...

Lo que pasa es que en la zona uno salen procesiones cada media hora!

Lena dijo...

jajajajaja

Prefiero el perrito a las procesiones!

Un beso, Johan!

Anónimo dijo...

Son por los años manin, ya no tenes paciencia ni pa divertirt unos dias.

Salu pues.

Johan Bush Walls dijo...

Engler: Todas se concentran en la zona 1 maestro, y dejan sin cargadores a las de las zonas alejadas del centro y del interior, esas procesione nadie las quiere cargar.

Lena: Pues ambas cosas son penitencia maestra.

Anónimo: Todavía me divierto maestro, es que los chuchos nunca han sido mi rollo.

Salú pue.

Miss Trudy dijo...

Gracias por mencionarme Maestro, mucha honra me hace. No sabe cuanto me he reido con esta anécdota. Que simpática. Yo si me quedé ATRAPADA especialmente el viernes que cerraron todo el centro histórico a tránsito vehicular y el domingo me tuve que ir o me tiraba del balcón con tanta banda y sus tambores y sonajas ...

Johan Bush Walls dijo...

Miss Trudy: Pero si el honor es mío. Su blog tan chilero y tan bien cuidado. Mire pue, como que uno viviera atrapado en el centro, pero como a a uno le gusta eso, entonces no hay problema.

Salú pue.

la-filistea dijo...

A mi me dan miedo los perros, asi qu prefiero las procesiones.. Chilero la historia! Te encargo que actualizes mas!

Johan Bush Walls dijo...

Filistea: Voy a tratar de actualizar, solo para tenerte por acá, porque además de buena lectora y escritora, tengo la impresión que sos bien guapa.

Salú pue.