martes, 5 de enero de 2010
Fin e inicio de año, con el respectivo recuento y algunas redundancias.
Pensé en irme a Londres, a pasar unos días con mi hija, sin decirle nada a nadie (dale con la doble negación). Era una de esas huídas poco meditadas, hasta hice la reservación de los boletos y arreglé maleta, pensaba salir el 28 de diciembre, pero me pasó las del inocente, todo por culpa de los atentados; es decir, como dije arriba (disculpen la redundancia, decir y dije, que muchos dicen no se debe utilizar), fueron buena excusa.
Cancelé la reservación, vacié la maleta, llamé a mi hija y le dije: no quiero exponerme a las molestias causadas por las múltiples revisiones que están haciendo en los aeropuertos, más cuando uno es negro, procedente de país tercermundista traficante de drogas; iría directo al cuartito, creo que me registrarían hasta donde nunca pega el sol, eso es demasiado, mejor espero a que las cosas se calmen para planficar de nuevo el viaje. Ya me estoy helando con estos doce grados centígrados, no creo que pueda tolerar más frío; esto último no lo dije, solo lo pensé.
Como mi hija dice que ni loca viene a este país, tendré que conformarme con ver a los nietos en los acostumbrados videos y fotos que mandan, mes a mes, y en las video llamadas por skype.
No niego (esto ya es por puro chingar) que alguna vez pensé en emigrar, pero al final decidí que no encontraría oficio en Londres (no es lo mismo escribir pajas en un país de tercer mundo que en uno de primer mundo). Para pasar unos días o unos meses, así sin paja, no tendría problemas; pero todos saben que las visitas se parecen a los muertos en que al tercer día ya apestan; por otro lado, vivir allá es demasiado caro (se dan cuenta como me contradigo). Lo contrario sucede con los jubilados gringos y europeos que vienen a invadir Guatemala; aquí por una mínima parte de lo que gastarían allá viven bien, comen bien, pasean bien, beben bien, hasta tienen sirvientas o guardespaldas; o sea, se convierten en gente bien.
El 31 lo pasé con los tíos del Jonás, ellos viven en ciudad San Cristobal. Nos tomamos unas copas y vimos el despliegue de luces en ciudad Peronia, la gente pobre también tiene dinero para quemar (para los que no saben, dicen que en ciudad Peronia vive gente pobre); aunque también ahí afectó la crisis, según los tios del Jonás el año pasado hubo más luces y menos ruido, en cambio ahora mucho ruido y pocas nueces; o sea que ya ni para fruta seca alcanzó, solo me comí unos deliciosos tamales de arroz, y me quedé a dormir.
El 1 de enero toda la familia del Jonás: tíos, hijos nietos y demás, se levantaron a ver El desfile de las rosas. Son originarios de Quetzaltenango y no se querían perder cuando pasaran los patojos de la banda del instituto Pedro Molina, quienes fueron a tocar allá; bien pilas esos chavos, calidá se miraban en la tele. Ellos hicieron los comentarios clásicos: que bueno que hayan puesto en alto el nombre de Guatemala. Sus palabras me hicieron recordar a la niña que decía que eso solo se lograria escribiéndolo en un barrilete.
De vuelta al centro histórico, he estado sin ganas de escribir y me la he pasado haraganeando. Quizá sea la fecha o la edad, dale otra vez con lo de viejito; en realidad no me siento así, pero cuando se reciben veinte correos spam en los que a uno le ofrecen Viagra, y otras pastillas similares, es para ponerse a pensar.
Debo decir que el 2009 fue un buen año, concreté algunos proyectos que redituaron bien (si se fijan ahí hay otra redundancia), otros que no tanto, pero que me hacen sentir como un escritor de verdá, hablo de mi librito, que no se vendió, pero que me sube el ego cuando pienso que tengo un libro publicado.
Jonás me contó que los niños de su iglesia están asustados por las profecías del 2012, no duermen y creen que el mundo se va a acabar, él no quiere matarles la ilusión, porque los güiritos tienen la ilusión (ven, creo que el año nuevo me ha puesto redundante) de ver cuando el mundo se termine, y les dice que nada terminará en el 2012.
Mientras eso llega, me dedicaré a vivir el 2010 de forma irrepetible (hasta ahora no lo he conseguido, porque me he estado repitiendo mucho); es fácil, si se piensa que todos los años son irrepetibles, y difícil, si se piensa que para no repetirse hay que leer y releer los textos, dejar la hueva y corregir.
Salú pue.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Solo
viernes, 30 de mayo de 2008
15 minutos de fama
En el futuro todo el mundo será famoso durante quince minutos. Todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria.
Andy Warhol.
Cuando mi hija mayor era pequeña la moda en las escuelas era la elección de reina con la "compra" de votos, normalmente una niña rechonchita, con cara de sapito, terminaba ganando, ya fuera porque era hija del dueño del almacén o de las camionetas y le daba cualquier cantidad de dinero para comprar votos de cinco centavos.
La idea era que los compañeritos se aliaran e hicieran esfuerzos para juntar dinero, llevaban pasteles y pizzas caseras para vender o helados de bolsita de plástico (para los que no los conozcan son refrescos de colores que se meten en una bolsita de plástico y se anudan para que se congelen, hielo coloreado con azúcar).
Mi nena, no es porque sea mi hija, es preciosa, tiene, como dice Obama, "lo mejor de ambos mundos", mulata preciosa, no lo era menos a los 7 años.
Lo cierto es que los compañeritos no tuvieron ánimo de buscar el dinero y Laura se paraba todos los días en la esquina de la escuela y con una sonrisa ofrecía votos "para que me hagan reina" y la gente le compraba. Igual no logró ganarle a la rechonchita hija del carnicero, además el día de la coronación llevó media vaca para celebrar con los otros niños.
No estoy seguro de lo que esto significó para Laura, especialmente en su autoestima, (si lo lee que me cuente), porque debe ser duro para una niña considerarse "menos" que aquella que sí tenía dinero para los votos.
La moda de los reality nos ha colocado en una posición difícil, votamos por aquel porque es cuate, pero quién sabe si su propuesta en realidad sea "buena" y nos gastamos el pisto en mensajitos para Carlos Peña, quien luego ni siquiera saca un disco mediocre. Nos engazamos en la tele en los duelos de "El aprendiz" y votamos por la cantante más bonita de La academia (o por la que sea más polémica)
Como dijo warhol, tenemos derecho a 15 minutos de fama y en el internet probablemente a más, por ahora que los cuentistas pajeros disfruten los suyos, antes de que el gran jurado decida.
Salud pues.
viernes, 11 de abril de 2008
Deadline
Lo malo es que lo chapín está pesando más que lo otro en mi persona y me estoy convirtiendo en el peor empleado de mi mismo.
Déjenme explicar: Mi oficinita hace, de vez en cuando, algún tipo de "consultoría" para otras personas, esto, como dice el Adán, sólo significa que soy "ratero" o sea que trabajo por ratos. Además, aunque no lo crean y suene a cliché, mi vida no gira en torno al dinero, para mí esos son "complementos", mínimas compensaciones que la vida me da y que sirven para, de vez en cuando, despacharme unos canelones en un buen restaurante, en lugar de ir a Picadilly o a un restaurante chino. Pequeños lujos, como una botella de ron caribeño añejado, que se decanta de a poco en mi licorera, o, ¡gran poder de dios!, una botella de vino australiano y no el chileno de tetra brick que normalmente tomo. Como pueden ver, tengo mis gustitos caros y para eso sirven los dineritos que salen de las pocas veces que me pagan bien por mis servicios.
Pues, volviendo al tema, el viernes me ausenté de mis labores blogueras precisamente porque el deadline me comió vivo. Es ese momento en que el trabajo que era para la primera semana de abril se fue quedando rezagado, y luego de la semana santa y demás fiestas lo dejé para más tarde y cuando el Adán me dijo el viernes, "vos Johan, tanto esperar la semana santa y mirá, ya pasó y que rápido llegó abril; entonces, vine a caer en la cuenta ¡estamos en abril! Así que el viernes, antes de acomodar mi anatomía en el cubículo del Adán y perderme en el ciberespacio, mejor me fui para la oficina a leer los cuatro legajos que me envió mi auxiliar, para poder escribir un informe "pasable" y ganar algo de tiempo, consciente de que esta semana me estarán pidiendo que lo amplíe, para entonces estaré familiarizado con el contenido de los documentos de investigación.
Por favor señores que leen esto, no me culpen, soy fruto de este sistema que da largas a todo, todos los días. Hace una semana le dije al Adán, "vos, andá a pagar el impuesto de circulación de tu carcachita", y no me hizo ni caso, fíjense como son las cosas, cabal esta semana dieron prorroga para pagarlo, y el Adán, con su sonrisa característica, me dijo "ya viste vos Johan, como decía mi abuelita, todo haragán tiene suerte". Si, pensé, se le hace pedazos el día y vive en pleno nervio y angustia.
Por lo pronto, hoy me siento a teclear este post, luego los chavos del taller me pasan el material para el blog pajero, que el Adán se encarga de subir, en fin, no hay problema visible. Mientras, me voy a dedicar a leer los informes y les aseguro que en una semana la consultoría estará terminada; entonces brindaremos con un poco de ron añejo, o ¿por qué no?, podemos echarnos unos canelones con un Châteauneuf-du-Pape, ¿se apuntan?.