viernes, 28 de mayo de 2010

El volcán se llama Pacaya, pero escupe arena; la ciudad cubierta de negro, algunos muertos, unas recomendaciones; ¿Apocalipsis ya? Naaa

Cuando mi hija, quien ahora vive en Londres, era pequeña, asombrada por la cantidad de volcanes que hay en Guatemala, los señalaba y preguntaba: ¿Y ese volcán cómo se llama? Yo le decía: “Ese hija mía, le dicen volcán de fuego, porque escupe fuego”. Luego decía: ¿Y ese de allá? mientras señalaba el cono perfecto, bien chilero que es, del volcán de Agua; entonces yo respondía: "Es el volcán de agua, dicen que en una ocasión tiró agua, mucha agua, con la que inundó la capital de Guatemala". Cuando señaló ese volcán que toda la vida se mantiene escurriendo lava le dije que se llamaba Pacaya, a lo que dijo: Ah, hubiera sido de elotes, porque las pacayas no me gustan.

Les cuento la anécdota porque me acordé ahora que el volcán está haciendo de las suyas; ya ven que la mara rápido se pone a decir que son señales del fin del mundo, que se abrió el primer sello, que Nostradamus lo predijo, que no sé qué tantas otras cosas, por eso yo mejor hago la siguiente convocatoria.

A todos los pastores religiosos, sacerdotes mayas, sacerdotes católicos, rabinos, brujos, chamanes, imanes, y todo aquel que se sienta en capacidad de invocar a un dios propio o ajeno, para que se unan y entre todos se pongan a recoger la arena que ha cubierto la capital y lugares circunvecinos.

¿Qué pensaron? Que iba a decirles que unieran sus rezos y oraciones para pedir que cese la lluvia de arena y ceniza, bueno si quieren hacerlo no los detengo, cada quien con sus creencias, pero primero recojan arena.

Por de pronto les digo que esto no es el Apocalipsis, aunque qué se yo de profecías ni nada de eso; lo que pasa es que no me gusta ser alarmista; eso sí, tampoco hay que ser tan confiados, algunas precauciones hay que tomar; por ejemplo, si sale a la calle póngase un gorrito; si bebe no maneje, menos ahora que no se mira; si las plumillas de su vehículo no sirven, tampoco salga, es mucho tentar a la suerte; si tiene que hacer un su mandado, y tiene que ir a pie, no se ponga zapatos abiertos; no use lentes de contacto, pero si no los usa mejor quédese en su casa, porque de seguro se tropezará con algo y se puede romper algún hueso; por mucho que la calle se parezca a la playa no salga en traje de baño, a menos que sea usté mujer y que tenga algo bueno que enseñar; si tenía programada una excursión al volcán, cancélela y no me pida que le explique por qué; dicen que la arena que ha caído sirve de abono, pero no vaya a querer abonar sus visacuotas con ella; las bajadas de agua y las reposaderas se pueden tapar, eso hay que evitarlo, pero no les ponga nada encima porque entonces se va a inundar.

Si la emergencia persiste les daré otras recomendaciones, por el momento es todo; sucede que desde hace una media hora la luz brilla por su ausencia, y la carga del UPS se terminó; o sea, tengo que apagar la computadora.

Recuerden, hemos visto tantas cosas raras en este país, de hecho ya cayó arena volcánica en 1998, pero ahora fue superada porque vino acompañada por el aguacero (palabra contradictoria agua-cero), queda lamentar los muertos, los heridos y los damnificados.

Que el fin del mundo nos agarre confesados, aquí abajito pueden dar sus
recomendaciones y dejar sus confesiones.

Salú pue.

jueves, 20 de mayo de 2010

La fisioterapia, la media maratón de Cobán; correr es un ejercicio bonito, pero ya les dije que no soy keniano

Voy a contarles una historia que les parecerá de lo más pajero que he contado, pero todo es puro cierto, no vayan a poner cara de duda cuando la estén leyendo, confío en que dos o tres pasen por acá, ahí les va.

La fisioterapista que me está tratando lo del pie (de cuando lo metí en la cubeta y terminé en el hospital), tuvo la idea de ponerme a trotar, insistió en que sería conveniente un poco de ejercicio para fortalecer no solo el pie lesionado, también el resto de mi cuerpecito.

Decidido a portarme bien, para que luego no me regañen, me levanté temprano, tampoco de madrugada, y me dirigí al parque Morazán, para correr de ahí para el hipódromo, ir y venir unas tres veces, ya ven que esa calzada es de las pocas que quedan con árboles, se supone que el aire es más sano.

Bien bonito ir a trotar por ese lado, pude ver a unas señoras, amas de casa la mayoría, que se juntan para hacer ejercicio en grupo. Cuando vieron que estaba solo, me invitaron a unirme a ellas, que por seguridad era recomendable dijeron; andaban cada una con un palo, a la vez que les servía para ejercitar los brazos, lo utilizaban para espantar perros y otros perros.

Al rato me encontré con una patoja, mi conocida ella, se puso a trotar a la par mía y entre plática y plática dijo: Mire don Johan, por que no va a correr a la Mariano (la universidad), al estadio, es que aquí le pueden dar un buen susto, lo pueden asaltar pues.

Como ando en plan de dejarme aconsejar, al otro día troté hacia la Mariano, hasta después caí en la cuenta que lo que la patoja quería era que no invadiera su espacio, me sentí herido, pero luego me peló.

Después de varios días, conocí a una marita, estaban entrenando para ir a correr la media maratón de Cobán, entre todos se pusieron a darme cuerda para que me fuera con ellos. Sabedor que no daría la talla, trotar está bien, pero correr veintiún kilómetros es otro rollo, les di mil excusas. El caso es que se neciaron tanto que no sé ni como me convencieron; así es que paré corriendo en Cobán.

El viaje estuvo chilero, pasamos a comer al rancho, compramos pan en Tactic y como a las cinco de la tarde del sábado llegamos a Cobán. El ambiente era de feria. Los participantes extranjeros estaban desfilando, había música y bebida en las calles; cuando llegamos al parque el grupo se dispersó, uno de ellos dijo: A las ocho nos vamos para el hotel, nos juntamos en el kiosko. Ajá, pensé, de plano se refiere a ese que parece platillo volador, aunque también es como una porta viandas de dos pisos.

Me quedé novelereando por ahí, en eso unas patojas me hablaron y en tono de ruego pidieron que me tomara unas fotos con ellas, pensaron que yo era keniano, no quise sacarlas de su error y aproveché para sujetar un par de cinturitas y zaz que sacaron las fotos.

El tiempo pasó rápido, dieron las ocho y nos fuimos a dormir; el hospedaje era un búngalo que alquilan todos los años; ahí nos quedamos desparramados, en pequeñas camas y colchones inflables; yo me quedé en una esquina, hecho un nudito.

Después del desayuno, nos preparamos para ir a calentar un poco al parque. Me puse la pantaloneta, una playera, tenis, por supuesto; ellos se armaron con cinturones, como los que se ponen los que cargan pistola, solo que en lugar de balas llevaban botellas de Gatorade.

Que gentío maestros y maestras, aquello era un mar de gente, valga el lugar común; de todo había: chiquitos, grandes, viejos, niños, señoras, patojas, no videntes con sus guías, gordos, flacos; en fin, variedad de variedades, todo es variedad. En una de esas un señor me jaló del brazo y me dijo: Véngase conmigo, los kenianos van hasta adelante. A duras penas logré convencerlo de que era más chapín que él.

La carrera empezó, me hice el arrecho y mantuve el paso por unos minutos, pero antes de salir del pueblo ya iba con la lengua de fuera, así que dejé avanzar a todos y traté de correr a mi ritmo, o sea lento, casi caminando; no había terminado de salir cuando los kenianos ya venían de regreso, parecían gacelas, pero negras, cada zancada que daban era de más de dos metros.

Al salir del pueblo venía una subida, luego una bajada, de nuevo subir, otra vez bajar, dar vuelta aquí, otra vuelta allá, lo único que hacía era tratar de mantenerme respirando. Pasaron los cieguitos, los que iban en silla de ruedas, levantaba la vista y solo miraba la espalda de los que me rebasaban; a todo eso había pasado más de una hora, los kenianos de seguro habrían llegado ya a la meta.

Así y todo pude regresar, todavía con vida, la gente me aplaudía; ánimo Johan", escuché que gritaron; púchica, dije yo, cómo supieron mi nombre, entonces recordé que lo llevaba impreso en la parte de atrás de la camisa.

Una patoja me regaló un Gatorade, le pregunté cuánto faltaba, como ocho kilómetros me dijo, fue ahí que pensé, ya no gracias. Bajé el paso; es decir, de caminar pasé a quedarme casi parado, esperé a la ambulancia y les pedí jalón, ya no puedo les dije.

Los bomberos se pusieron chistosos, matándose de la risa me preguntaron: ¿Y qué le pasó?, ya vio que sus compatriotas hace rato que llegaron, hasta ya cobraron el cheque del premio; tuve que volver a explicar que no era keniano.

Así terminó mi aventura cobanera, me dejaron en el parque, busqué a la marita con la que llegué, me hice el loco, no quise contar que tuve que pedir jalón.

Ahora sigo entrenando, a ver si el próximo año logro terminar.

Salú pue.

lunes, 17 de mayo de 2010

Apuntes sobre un loco que juega al fútbol

El Diego Iespien, ese patojo que se empeña en ser cronista deportivo, pero dice que no le atrae ingresar a trabajar a ningún medio local porque todos son unos mediocres, que no saben como hacer una buena reseña de los eventos deportivos, que solo se concretan a dar la noticia, sin esforzarse para ver los detalles, menos para escribirlos; pues ese patojo, cada tanto tiempo me trae alguna de las notas que escribe y que nunca publica, aunque yo le he dicho que abra un su blog, pero él me dice que ya nadie lee blogs, a lo que yo le digo que tiene razón, pero que más de alguno lo leerá. El caso es que el Dieguito se contradice, porque afirma que ya nadie lee blogs, pero me pide que le publique sus notas en el mío, y como no tengo problema con eso, le digo que está bueno.

Entonces maestros y maestras, a continuación les reproduzco una nota del pibe, dirían los argentinos, que escribió sobre el jugador que más polémica genera en este país que, entre otros sufrimientos, también sufre el fútbol.

El loco
La pelota toca su zapato y, de inmediato, una descarga de electricidad sube por todo su cuerpo. La carrera comienza más o menos delante de la línea que divide el campo, se sabe que atrás quedarán algunos rivales, pero no se sabe en dónde terminará la pelota; puede ser que siga pegada a su pie, durante veinte o treinta metros y que luego sea pateada, queriendo hacer un centro al área, para terminar en el fondo del estadio, de la manera más infame; o puede ser que haga una pared, que se la devuelvan, que drible un par de defensas más y que el centro salga perfecto, entonces termina moviendo la red; otras veces él mismo la empuja al fondo de la portería, luego se viene la celebración y la descarga de adrenalina hace que el rostro se le desfigure, por el grito de gol, infunde miedo, pero es imposible no celebrar con él.

Era el año 2002 cuando, vestido con el uniforme de la Universidad de San Carlos, corrió sin mirar quién lo perseguía, en tal estado de inconciencia que medio equipo crema quedó apilado detrás, fue gol. El siguiente campeonato Comunicaciones se aseguró de que no volviera a suceder lo mismo, terminó contratando al jugador.

Nadie debería recordar el accidente que le cambió la vida, pero los fanáticos que no entienden el fútbol se empeñan en culparlo. Intentó pasar la página emigrando, no pudo mantenerse en el extranjero; su regreso fue traumático, los rojos, que lo habían comprado, se empeñaron en alinearlo, aunque su rendimiento fuera bajo, en aquel entonces.

Después de: varias temporadas; incontables corridas; infinidad de centros errados; cualquier cantidad de tiros al marco, sin dirección la mayoría; buen número de goles, muchos de ellos importantes; insultos soportados, lesiones, ausencias obligadas y varios entrenadores, El loco llevó a Los rojos a otro título, (Por supuesto, también fueron importantes: Penedo, Chalito, El chejo, JJ, y todos los demás). Marcó goles, dio asistencias, corrió como ninguno; falló más que cualquiera, incluyendo un penal que nadie lo puso a patear, pero su presencia fue fundamental.

Diego Iespien

Como ya lo he dicho antes, el Diego se emociona, yo no soy mucho de opinar de fútbol, pero si me gusta verlo y dimensionarlo como el fenómemo antropólogico que es.

Salú pue.

jueves, 6 de mayo de 2010

Me publicaron un cuento, aunque no es la primera vez (arrogante que soy), se siente chilero, y una profecía cumplida.

Hace unos días, el domingo 2 de mayo para ser exactos, publicaron un mi cuentito en el Magacín, la revista que sale los domingos en el Siglo XXI, buena onda el maestro Escobar, el patojo que edita la publicación; el caso es que se siente bien chilero ver un texto propio en algún medio escrito; aunque ya me ha sucedido varias veces, se me sube el ego cuando pasa.

El rollo es que siempre hay algún cuate que lo lee a uno, aunque sea en domingo, y luego mandan felicitaciones por la publicación, noveleros que son, como mi amigo Joel; ahora les cuento algo de él.

Tengo años de no verlo, desde que dejé de ir a los eventos del Profe Pedrito, fue precisamente ahí en donde lo conocí, como ya no he ido a San Narcos, digo San Marcos, desde que el Profe murió.

Joel es fiel discipulo del profe, siempre organizando actividades culturales y deportivas; aunque no estoy enterado si sigue haciendo sus festivales de poesía o la salutación a la reina del pueblo, pero es buen patojo (ya no es tan patojo pues, pero así me expreso yo), y de tanto en tanto me escribe un correo electrónico, en los que se puede notar que es de otra época, porque no escribe correos, él escribe cartas, solo que las manda por computadora.

Precisamente ayer recibí un correo de Joel, no dice que leyó el cuento en Siglo XXI, ni que me felicita por lo del conversatorio que hicimos con los patojos de la Marro; la cosa es que me escribió algo que quiero compartirles, ahí les va:

Johan, te acordás que hace años, cuando platicábamos con Pedro siempre salía el tema de los nuevos escritores guatemaltecos, y de lo difícil que era, si no imposible, que alguno se abriera espacio en la literatura mundial (toda la vida hablando pajas nosotros), entonces mencionábamos a Asturias y a Monterroso; resultó que el montón de escritores de aquella época tenían más pose que fuerza, y la pose se desgasta, se acaba; así fue que nos llenamos de escritores y escritoras que solo figuraron en los cocteles, que se conformaron con aplaudirse los unos a los otros, con hacer mesas redondas, lecturas y congresos, en los que participaban los mismos; publicaron sus libritos y se repartieron los premios, pero nunca llegaron a pesar en la literatura. En aquel entonces yo te decía que no había esperanza para la literatura, que su porvenir se veía muy negro.

Tantos años después, treinta o treinta y cinco, vengo a darme cuenta que yo tenía razón, así sucedió, no pasó nada, y lo peor es que el panorama sigue igual; los escritores de ahora tienen las misma prácticas, por lo que sigo viendo muy negro el porvenir de las letras nacionales
.

Joel suele ponerse solemne, y se las da de profeta, además es muy exagerado, yo creo que algo se ha hecho, no se mira pero estoy seguro que ahí está.

Por mi parte, en algo le doy la razón, cuando hablaba del porvenir, ahí si que la profecía se cumplió, él dijo que miraba un negro por venir en la literatura, y ya ven, aquí estoy yo, un negro literario en la literatura chapina.

Salú pue.

lunes, 26 de abril de 2010

De cómo estaba pasando el rato en el parque central y casi termino convertido en asesor político, que “eggs”.

En este mundo, con solo hablar un poco de pajas uno se va haciendo fama de conocedor, aunque en mi caso mi fama no pasa de pajero.

Hace poco salió a luz que un periodista italiano publicó un puño de entrevistas falsas; según dicen el tal Tommaso Debenedetti se inventó que había conversado con un montón de premios Nobel. Pensé que había perdido el primer lugar mundial, que orgullosamente ostento, en el tema de hablar pajas; me asusté maestros y maestras, porque de pronto descubrí que hay mara más pajera que yo; luego un incidente vino a convencerme de lo contrario, ahora puedo decir que, al menos en este país, estoy en el primerísimo lugar del pajerismo, ahí les va la anécdota.

El otro día estaba sentado en una banca del parque central, bueno no hay bancas ahí donde yo estaba, pero uno se puede sentar en la orilla de las jardineras, creo que así les dicen a los espacios en los que hay plantas; el rollo es que al rato llegó un sujeto a saludarme, estaba vestido de traje, sin corbata, con los zapatos recien lustrados, pelo envaselinado con moco de gorila, puro guarura parecía, se presentó y dijo que nos conocíamos; pues fíjense que resultó que sí lo conocía, pero no fue por casualidad que llegó a saludar, ahora les cuento.

Después de su corto saludo y de explicarme cómo me había encontrado, pasó a lo siguiente: Mire Johan, trabajo con una Doña que quiere lanzarse a un cargo de elección popular, ella ha leído su blog, yo también, por lo que pensamos que siendo usted tan pajero es la persona idónea para escribirle discursos y ayudarle a hacer un plan de incidencia.

Yo siempre he sido alérgico a cualquier cosa que tenga que ver con política partidaria, más en este país, no hace falta decir que aquí todo eso está tan desacreditado; pero por pura cortesía escuché todo lo que tenía que decir antes de replicarle que le agradecía mucho su interés, pero tanto él como la doña estaban equivocados, que aquello no era buena idea.

El tipo era efusivo, pintoresco y, sobre todo, necio, así fue que, sin hacer caso de lo que dije, me propuso que hablara con ella: Mire Johan, cabal el 24 (o sea el sábado que pasó) hay una reunión en Escuintla, ella va a estar ahí, yo pasó por usted a su casa, lo llevo, le habla y mira si le conviene el negocio; puse mil pretextos, pero él maestro no aceptó un no como respuesta.

Después de un buen rato de estarme negando firmemente se quedó viéndome a los ojos y dijo: Johan, si usted no va nos va a ir muy mal a los dos, mientras hablaba se metió la mano en el saco, como quien alivia una picazón en la axila, o como quien busca algo. Ya cansado del tema, y con la duda de qué estaría buscando entre el sobaco, finalmente, le dije que estaba bien, que iría.

Me explicó que se trataba de una reunión llamada: Apoyando a la gente o algo así, iba a ser en Escuintla, a las nueve de la mañana, que él iba a darme una acreditación para que no tuviera problemas en la entrada.

El sábado me levanté temprano y me fuí al parque, tampoco quería decirle donde vivía, aunque supuse que si me había encontrado lo más seguro es que también supiera en donde vivía.

Unos minutos antes de las nueve ingresamos al centro deportivo, todo estaba preparado para la reunión, pantallas gigantes, decoración bien chilera, gente ya sentada en la mesa principal, para mi sorpresa resultó que eran ministros y funcionarios del gobierno; me senté en una esquina, desde donde todo se miraba bien calidá; al rato se aparecieron la presidenta y el primer damo; no, al revés, la primera dama y el presidente y la reunión dio inicio.

Estuve a punto de retirarme, luego pensé que podría estar interesante, de cualquier forma la famosa doña no aparecía. Así fue pasando el tiempo, un discurso por aquí, otro por allá, de repente repartían botellas con agua, sin etiqueta; al rato pasaban bandejitas con un croissant y un juguito, a los de la mesa los trataban mejor; claro, ahí estaban el presidente y su señora, aunque no era mucho más: vasos con hielo, refrescos, sánduches y cositas por el estilo. Nada interesante hubo en los discursos, lo más anecdótico fue el beso, como de telenovela, que la primera dama dio a su pareja, después que terminó de hablar, todas las cámaras los enfocaron y aparecieron en las pantallas gigantes.

La gente parecía conforme, pero insisto, pocas cosas que mencionar: alguien que trataba de entregar una carta; un patojo que hizo un discurso floreadito, bien lindo habló; una doñita que dijo: ya no queremos más cursos de cocina y repostería, ya sabemos ser amas de casa y no queremos más de esos cursos; queremos formación política, que nos den espacios. Un militar que estaba a la par mía dijo, medio susurrando: Y entonces, ¿quién hará el trabajo de la casa?.

En esas estaba cuando sentí una mano en el hombro, era el cuate que me llevó: Véngase conmigo, vamos al parqueo, ahí está la Doña.

Me fui detrás de él, ahí estaba una señora chiquitía y gordita, según me informó el fulano, ella era la mano derecha del gobernador, iban a lanzarla para optar a una curul en el congreso; me extendió la mano, y con algo de pena dijo: Johan, siento haberlo hecho venir por gusto, la verdad es que las cosas cambiaron un poquito, parece que a las mujeres que se suponía votarían por mi no les gustaron los cursos que les dimos; la gente del partido se enojó conmigo, acaban de decirme que por el momento no voy en la lista.

Suspiré aliviado, me compadecí de ella, de verdá que si, le dije que no se preocupara, que estaba a la orden, me despedí y me vine de regreso en camioneta, no quise saber más del tipo de traje.

Salú pue.

lunes, 5 de abril de 2010

De cómo quise escapar de las procesiones y paré convertido en el mejor amigo del perro, pero fui mal amigo.

Ya les he comentado el sitio que sufre el centro histórico por estas fechas. Las procesiones, los penitentes, y todos los que no se fueron a la playa, o al interior, se adueñan de las calles, y los que vivimos por acá quedamos atrapados; bien lindo todo.

Tengo rato de no escribir sobre el centro histórico, mejor se lo dejo a la Miss Trudy, ella si que se toma su tiempo y lo hace bien chilero.

El caso es que este año pensé en escapar del centro y buscar un espacio en donde el tachín, tachín de las bandas no se escuchara, así poder leer, reflexionar, y escribir un poco.

El Adán, tan listo él, me salió con el rollo de ir al puerto de San José, utilizando los buses solidarios, esos que el gobierno puso para toda la mara y que solo se los llevaron y no se los trajeron. En su onda él decía que aquello sería una experiencia antropológica y que de ahí se podría sacar mucho para escribir. En realidad lo que quería era ahorrarse el pasaje, de él y de la novia; pero la patoja no cayó, ella le dijo que no era buena idea, porque las playas estarían infestadas de alimañas, sus palabras fueron: Mirá vos, en esta época hay muchos cacaimanes, pipirañas y popodrilos flotando en la playa; se negó a ir en esas condiciones y lo obligó a gastar algo de los ahorros, pues consiguió un chalet con playa privada. Me invitaron a ir con ellos, pero no quise.

Pensé en acompañarlos, pero no me gusta el sol, no porque vaya a quemarme, recuerden que mi piel es oscura y soporta bien el clima al aire libre. Les aseguro que estuve a punto de ir, al final pudo más mi resistencia a cocinarme a fuego lento en la playa.

Luego de ver la procesión de la reseña decidí que tenía que huir, no importaba a dónde, parece que este año las procesiones crecieron y ocuparon más espacio.

En escapar estaba pensando, mientras caminaba eludiendo a la gente, cuando me encontré a una amiga vieja o vieja amiga, quien andaba de visita, viendo una su procesión; ella vive en un sector medio despoblado, por el cerro Alux. Saludó y sin decir agua va, me soltó: Johan, estoy desesperada, no me recibieron al perro en el hotel canino y eso me va a botar las vacaciones, no lo puedo dejar solo, el perro es de pedigrí y si se queda sin compañía se muere el pobrecito.

Le sugerí que le dejara una cubeta llena de comida y un su cuchumbo con agua, pero ella seguía: Es que no funciona así Johan, es un animal con sentimientos, ojalá consiguiera a alguien que quisiera quedarse en la casa.

De pronto tuve una epifanía, una revelación, una idea pues; recordé que la casa de la doñita queda en medio de un precioso bosque, bastante alejada del mundanal ruido; es una casa pequeña, con tremendo jardín, nada de condominios, así es que me ofrecí a cuidar al chucho. Me lo agradeció desde lo más profundo, dijo que había internet inalámbrico, que podía usar todo en la casa, que dejaría llena la refri, que me la iba a pasar calidá. De plano que quiere mucho a su perro dije yo.

Llegué el jueves temprano, ella y su familia se afanaban en acomodar sus cosas en el auto, para salir. Me invitaron a pasar, me enseñaron la habitación (un estudio con una cama plegable), entré, puse mis cosas en un pequeño closet, quise saludar, pero cuando salí ya no había nadie, se fueron; se quedó todo en silencio, hasta que sonaron unos ladridos, entonces me di cuenta que ni siquiera me presentaron al perro.

Al final del patio estaba un perro que parecía un chiste, grandote y viejo, al nada más verme ladró con alegría, se acercó a olfatearme y fue tan regalado que de una vez me lamió la mano, ahí comenzó el problema.

Se empeñó en que jugara con él, tuve que tirarle una pelota, varias veces, siempre regresaba y pedía más. Intenté meterme en la casa, pero fué peor, se vino corriendo detrás de mí, saltando y haciendo piruetas, sin importarle tirar cosas a su paso; apenas pude salvar un jarrón de la embestida del canino.

Me las ingenié para echarlo de la casa, no sin dificultades, en una de esas el chucho se quedó adentro y yo afuera; al final lo pude sacar. Le di su comidita y su agua, pero no le bastó, el perro quería jugar y no paró de aullar.

Tres días aguanté, solo faltaba uno para que mi amiga regresara, hice lo posible por quedarme, no se pudo, el chucho era insoportable. Terminé llamándola, le dije que su mascota quedaría bien aprovisionada, que me disculpara, que no me guardara rencor, pero el perro me estaba volviendo loco.

Maestros y maestras, esperaba compartir algo de lo que escribiría durante el descanso, no escribí nada; a duras penas pude leer algo.

Al menos me libré del tachín, tachín, y de las cantinas como palos de jacaranda.

Salú pue.

miércoles, 17 de marzo de 2010

De cómo tuve un conversatorio virtual con los alumnos del seminario de literatura de Mercedes Rodríguez (buena onda ella).

El año pasado, por obra y gracia de la web, unos estudiantes de la Universidad Francisco Marroquín, alumnos del seminario de literatura de Mercedes Rodriguez, quien aparte de dar clases en la Marro, también es directora del departamento de letras de la Universidad del Valle de Guatemala, llegaron a mi blog y se llevaron algunos cuentos.

Sucede que la maestra Mercedes, una patoja muy agradable, a quien no conozco personalmente, pero presiento que además de ser tan amable es muy guapa, les pidió a sus alumnos, en aquella oportunidad, que investigaran algo de la literatura beliceña, y como la mara todo lo goglea en estos tiempos, entonces llegaron a mi blog.

El rollo es que, meses más tarde, Mercedes me invitó a participar en un coversatorio con sus alumnos, quienes para ganarse unos puntos en su calificación tuvieron que leer mi librito; entonces la cosa consistió en que ellos me hacían preguntas relacionadas con los Cuentos pajeros y luego yo les respondía dándoles paja.

Les cuento que el experimento resultó sumamente interesante y divertido. Durante una hora esos chavos dispararon, a diestra y a siniestra, sus preguntas y yo traté de responderles, tratando de no perder el ritmo, el producto de esa conversación se las dejo a continuación.

Hice algún trabajo de edición en las preguntas, por aquello de la falta de tildes y otras cositas por ahí. También agregué, entre paréntesis, cosas que se me ocurrieron al estar editando; por lo demás, todo está igualito.

Mercedes dice:
Johan, gracias por la oportunidad de conocer más de los cuentos pajeros, vamos a dar inicio a la actividad, cada estudiante le irá haciendo una pregunta.

Andrés Abril dice:
En el cuento: “Contribuciones a la revolución”, el hecho que haya muerto envenenado Carlitos Marx y que lo haya escrito Poncio Pilato ¿representa el hecho que el ejército se haya “lavado las manos” de las muertes de todos los revolucionarios o alguna en específico?

Johan dice:
Maestros y maestras, antes que nada, les digo algo: aúgeme el ínclito placer superlativo de saludarles y conversar con ustedes. Como ustedes saben, o si no pues les cuento, ante todo soy un pajero, pero trataré de responder con sinceridad.

Walter (Dije Walter, pero en realidad era una respuesta para Andrés, pero él tuvo la culpa, porque escribió con el usuario de Walter), fíjese que me acabo de poner a pensar en lo que escribió, y la verdá, me hace mucho sentido lo que usté piensa, hay ocasiones en que al ser uno pajero da en el clavo de lo que otros piensan, me gusta la lectura que hace de esos detalles del cuento. (Ahora bien, el autor del cuento se llama Poncho Pilatus).

Julio Godoy dice:
¿Qué factores influyeron en ud. para seleccionar los aspectos a tratar o criticar en sus cuentos?

Johan dice:
Voy a hablar algo de paja, aunque ya es algo redundante, vamos a quedar que en todo lo que escriba habrá mucho o poco de paja

Julio: Cuando a uno le da por escribir, lo más normal es que sea la realidad inmediata la que influya en los temas que se abordan; por otro lado, a mí me gusta burlarme de todo, entonces eso es lo que influye en mis cuentos, digo yo.

Gaby Martinez dice:
Quisiera saber ¿por qué en sus cuentos critica tanto a los guatemaltecos como a los estadounidenses?

Johan dice:
Hola Gaby, debe ser producto de la casualidad, pues la verdad es que siempre me esfuerzo en criticar a todas las nacionalidades por igual, otra cosa es que lo logre; por ejemplo, ahorita mismo me están dando ganas de escribir un cuento en el que voy a criticar a los croatas, el problema es que no conozco a ningún croata.

Marie Anne dice:
He notado que los autores de los cuentos tienen una relacion directa con el cuento. Por ejemplo: Patricio Suskinder (el autor de El Perfume), Elektra con el cuento de Mario o ESPN cuando se trata de deportes. Solamante en el cuento de "Si Arjona fuera el Gabo", ud. utiliza su nombre; a qué se debe esto?

Johan dice:
Fíjese que todo es intencional, en ese caso quería dejar bien claro que yo era quien hacía sarcasmo de Arjona, debe ser porque no me gusta. (Este es un gazapo, porque más adelante digo que si me gustan las canciones de Arjona, todo se justifica porque soy un pajero).

Cristina dice:
Si pudiera describir la esencia de sus cuentos (en general) en una sola palabra, ¿cuál sería y por que?

Johan dice:
Pajas, ahora le digo por qué; porque soy un pajero, es que todo es más fácil desde esa perspectiva; viera que es tan fácil jactarse de las cosas que uno nunca ha hecho.

Mark Antillón dice:
En varios cuentos usted hace referencia a varios escritores guatemaltecos, quisiera saber si estos escritores lo han influenciado o existe alguna otra razón para que los haya incluído en los cuentos, ¿qué otros autores lo han influenciado a través del tiempo que lleva escribiendo?

Johan dice:
Mark, son un chorro de escritores maestro (los que me han influenciado), es lo que uno siempre dice, para aparentar que ha leído bastante (luego uno empieza a mencionar nombres raros).
Lo de los escritores guatemaltecos que están referenciados en el libro tiene que ver con que me hubiera gustado hacerles la broma cuando estaban vivos, pero yo era muy patojo por entonces, por lo que no tuve oportunidad. El caso es que no me han influenciado, yo no me dejo influenciar por nadie (eso lo digo porque desde el año pasado decidí ser arrogante, no siempre fui así).

Isabella dice:
En el cuento: "jojojojoo, feliz navidad" quisiera saber si existe cierta referencia sexual, justamente en la ultima parte en donde dice "[...] sentados sobre él, y poder sobarles sus piernitas y reírse, jojojojoooojo, diciendo feliz Navidad"

Johan dice:
Isabella, mire, yo no quiero hablar mal de Santa Claus, ni de ningún otro viejito, pero siempre me han parecido sospechosos esos ancianos, incluídos los curas, que andan diciendo: dejad que los niños vengan a mí; conste que eso no tiene nada que ver con que nunca me haya llevado regalo de navidad, de todas formas ni me le hubiera acercado, es un mañoso ese viejito, el Santa digo.

Charles Hess dice:
En el cuento de: “Personaje de novela” dice: …los escritores se complicaban la vida… esto quiere decir que usted, siendo un escritor, ¿considera qué se complica la vida?

Johan dice:
Charles, pues nada hay más cierto que eso, porque míreme, o imagíneme, a mí, peleando con una compu, con tal de hablar de mis cuentos. Es complicado esto de querer ser escritor reconocido, claro que lo es.

Walter Paiz dice:
Aunque describe que sus cuentos son pajeros, tengo entendido que un escritor se inspira por medio de la observación de su entorno, ¿qué tan reales con los cuentos: “Sueño americano” y “Él? Es decir, son historias reales que conoció o lo inspiraron para tratar estos dos temas sociales?

Johan dice:
Walter, si me pongo muy serio para responderle disculpe usté, ahí voy. El escritor tiene que tener esa capacidad de observación que usté menciona, además tiene que tener la sensibilidad para interiorizar lo que ve y las vivencias propias; incluso para hablar o escribir pajas hay que tener bases reales.

Carlos dice:
También soy pajero, pero por lo regular los pajeros decimos pajas bien largas, además una paja dicha mil veces ya no es paja, ¿por qué tus cuentos pajeros son tan cortos? ¿Qué pensás?

Johan dice:
Estimados todos, tenemos que felicitar a Carlos, porque está confesando abiertamente sus prácticas usuales. Ahora bien, con respecto a lo de las pajas cortas, pues depende maestro, a veces salen cortitas, otras medianas, otras largas, creo que es cosa de estilo.

Pablo Hermes dice:
Soy Pablo Hermes, en uno de los temas recurrentes de los “Cuentos Pajeros” aparece la constante crítica a Ricardo Arjona. Cómo justifica su aparente crítica, al decir que Arjona es mal trovador o que su trova no es digna?

Johan dice:
Pablo, le cuento algo, fíjese que ayer Jesús afinó mi guitarra y agudizó mis sentidos, me inspiró a responderle (De seguro tenía algo de hambre, porque solo así me explico que haya escrito eso, confieso que me faltó chispa).

Lo que pasa con Arjona es que es un cantante pop, su música es pegajosa, le gusta a mucha gente; pienso que los trovadores, a los que él imita, están en otro nivel. (Debo decir que no es un tema recurrente, he escrito un par de cuentos sobre él, nada más, si son más es porque no me acuerdo).

Florence Lantán dice:
En el cuento “Lectura”, usted se esta burlando de las reacciones de las personas ante un escrito o usted quisiera que las personas reaccionaran así de acuerdo a lo que usted ha escrito?

Johan dice:
Florence, le voy a contar la anécdota de ese cuento, ponga atención porque no es cosa que haga siempre, usualmente las anécdotas son secreto de escritor, pero ahí le va.

Ese cuento está basado en una lectura de poesía erótica que una vez hicieron las escritoras que se mencionan (en el texto), me pareció gracioso que escritoras de 70 años para arriba estuvieran leyendo poesía erótica.

Monica Espinoza dice:
La historia “ÉL” (Mario) fue la narración que más me impresionó, nunca imagine que fuera a terminar de esa manera, ¿qué lo movió a escribir una historia tan controversial y delicada a la vez, siendo ud. un pajero?

Johan dice:
Mónica: lo que pasa es que las pajas también sirven de pretexto para entrarle a temas más escabrosos o profundos.

Jorge dice:
¿Por qué trata de clasificar el oficio de cantante y trovador como un pajero, falso o ¨come mierda¨, existe un resentimiento personal o es casualidad?

Johan dice:
Jorge: yo digo que es pura casulidad maestro, no me siento culpable de haberlo hecho, si así fuera (o sea si me sintiera culpable quise decir) entonces hubiera sido intencional (cosa que es paja, porque si mi intención hubiera sido decirle comemierda a alguien, fuera cantante o cualquiera, no sentiría culpa).

Oscar dice:
En el libro se menciona que usted ha logrado reunir las voces de olvidados, malqueridos y repudiados. ¿Cuál es el objetivo de hacer esto?

Johan dice:
Oscar, eso es pura gana fregar la pita, aunque un día me puse a querer reunirlos (a los olvidados, malqueridos, repudiados y otros), pero no llegaron muchos, resulta que no todos tienen la honestidad para meterse en alguna de esas categorías; en otras palabras, lo intenté, pero no resultó.

Roberto Rodríguez:
En el cuento Asshole, interpreté cómo los latinos son discriminados por los “gringos” y muchas veces no hacen nada al respecto sino que sienten que por alguna razón los gringos tienen ese derecho a discriminarnos. Yo creo que los “gringos” desde algunos aspectos tienen razón al juzgarnos, ya que muchos latinos han ido a crear “maras vandálicas” a Estados Unidos.

¿Está usted de acuerdo con que los “gringos” discriminen a todos los latinos en base al comportamiento de un pequeño grupo (los que crean maras vandálicas)?

Johan dice:
Roberto: Ese cuento se refiere a un gringo en particular, ese tipo se ganó el odio de mucha gente en todo el mundo. Con respecto a lo que pregunta, yo no estoy de acuerdo en que la gente discrimine a nadie, por ningún motivo, aunque sea la persona más huevona o vandálica que exista.

Stephanie Zelaya:
En la biografía de Doris Lessing encontré que la razón por la cual ella recibió el Premio Nobel 2007 fue por su “capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo y pasión”. ¿Podría ser esta la razón por la que, en el cuento Premio Nobel 2007, la madre no deja al niño leer el libro hasta que sea mayor?

Johan dice:
Stephanie: ahora le digo, ese no es el motivo del cuento. La verdad, pero que no se vayan a enterar (los aludidos), en ese cuento trato de burlarme de los escritores que dicen conocer a todos los premios Nobel y nunca los han leído. De hecho yo no había leído a Doris Lessing cuando escribí el cuento. A estas alturas si ya la leí, eso no es paja.

Julio Bautista dice:
En la historia: "Premio Nobel 2007", se mencionaba que el niño tenia una fascinacion por un libro que 'resplandecia' en el viejo anaquel prohibido. ¿Es esta una referencia directa al libro mas famoso de Doris Lessing "El Cuaderno Dorado"?, ¿por qué hizo esta referencia?

Johan dice:
Julio: como podrá ver arribita, no había leído a Doris Lessing en ese entonces, pero me da usté una buena idea para justificar esa parte, y como soy pajero, la próxima vez que me pregunten eso diré, gracias maestro por la idea.

Diego dice:
Y ya que estamos hablando de pajas y críticas quisiera decir la mía...me llamó la atención el nombre del libro. Llegué a pensar de que ''pajas'' se refería a la distorsion de lo que usted piensa que es verdad, pero de acuerdo a lo que ha respondido, me doy cuenta que para usted la realidad es aparentemene una paja y una forma de hacer todo mas fácil.

Yo siempre he pensando que una persona critica para sentirse mejor que los demás. Me gustaría saber su razón de criticar. Porque no encuentro el sentido de escribir un libro acerca de un país el cual no es el suyo y criticar todo por lo que los guatemaltecos nos sentimos orgullosos.

Johan dice:
Diego: Mire pue, quizá sea más fácil para mí criticar porque no soy de aquí, pero si me siento de aquí, porque llevo mucho tiempo en este país; el caso es que no se trata de criticar o hacer parodia solo porque sí; mi trabajo es serio.

Íñigo dice:
Buenas Johan, fíjese que leí la paja: “El que castra sana”, y me recordé que hace unos días el presidente Alvaro Colom le pidió a Carlos Castresana que permanezca en el puesto unos años más… ¿Qué paja podría justificar eso?

Johan dice:
Íñigo: Puedo responder a eso en tono escatólogico, ahí me disculpan; quizá porque el presidente ya no tiene huevos, es decir ya fue castrado, por eso necesita al Dr.

Julio Andrés dice:
Ya que el libro Cuentos Pajeros incluye la actual movida literaria de Guatemala, ¿qué piensa sobre el libro Nostalgia Guatemalteca? y qué relación cree que podría tener con su libro?
Para todos, el libro nostalgia Nostalgia Guatemalteca es un libro de D’buk editors, que rinde tributo a Guatemala, la peculiar forma de expresarnos, los sonidos, comidas, ademanes, costumbres de Guatemala.

Johan dice:
Julio: He visto el libro de pasada, pienso que debe estar bien bonito, porque si hay algo que me gusta de esta país es el lenguaje coloquial, el que espero haber aprendido.

Mafer dice:
Cuando usted era menor y leía algún cuento o alguna lectura, ¿usted se imaginaba cómo podrían haber surgido los diferentes personajes? como por ejemplo en el cuento "Personaje de novela", cuando surge el nombre de Gaspar Ilom.

Johan dice:
Mafer: eso me lo empecé a imaginar ya de grande. Cuando era chiquito y leía, bueno ahora también leo, más imaginaba los lugares en los que se desarrollaba la historia. Es un ejercicio interesante, y entretenido, eso de imaginar de dónde viene el personaje.

Pilarín dice:
Quisiera saber bajo que criterio eligio el dibujo de la portada, que entiendo por su blog son "Locos y árabes masturbándose frente a la representación de la Resurrección?.

Johan dice:
Pilarín: ya vio que la masturbación está como muy mal vista, y en este caso la foto de portada está en la pared de una iglesia, imagínese usté eso; por otro lado, me pareció adecuado (tanto para mi blog, como para portada del libro); y por otro lado, no tenía otra foto.

Marcela dice:
Mi pregunta es: ¿Reflejan sus cuentos aspectos de su vida o críticas a usted mismo, o solamente critica a todo lo demás de la sociedad?, ¿cuál sería el cuento con el que usted más se identifica?

Johan dice:
Marcela: lo primero que critico es a mí mismo, ya perezco el huiteco, porque me digo, mi mismo, ¿cómo es posible que te gusten las canciones de Arjona?, siendo tan pop, entonces escribo un cuento para criticarme.

Por otro lado, tengo un blog autobiográfico, en donde usté puede leer como me burlo de mí mismo todo el tiempo.

MERCEDES dice:
Muchas gracias Johan por su tiempo, tenemos algunas preguntas pendientes que por la hora no podremos hacer en este momento. ¿ Pueden enviárselas a su correo?

Johan dice:
Mercedes: Con mucho gusto, estaré encantado de responderlas. Les agradezco su tiempo.

Salú pue.